El aprendizaje colaborativo es el enfoque educativo que, por
medio de grupos, busca mejorar el aprendizaje a través del trabajo conjunto.
Grupos de dos o más alumnos trabajan juntos para resolver problemas, completar
tareas o aprender nuevos conceptos.
Este enfoque involucra activamente a los alumnos para que procesen y sinteticen información y conceptos, en lugar de atender mera memorización de hechos y cifras. Los alumnos trabajan entre ellos en proyectos, donde deben colaborar grupalmente para comprender los conceptos que se les presenten.
Al defender sus posturas, reformular ideas, escuchar
diferentes puntos de vista y articular los suyos, los alumnos obtendrán una
comprensión más completa como grupo que como individuos.
El aprendizaje colaborativo puede ocurrir entre pares o en
grupos más grandes. El aprendizaje entre pares, o instrucción entre pares, es
un tipo de aprendizaje colaborativo que implica que los estudiantes trabajen en
parejas o grupos pequeños para discutir conceptos o encontrar soluciones a
distintos problemas.
De manera similar a la idea de que dos o tres cabezas son
mejores que una, los investigadores educativos han descubierto que, a través de
la instrucción entre pares, las estudiantes se enseñan mutuamente para
esclarecer malentendidos y aclarar conceptos erróneos.
Consideraciones para aplicar el aprendizaje colaborativo
- Establecer expectativas claras.
- Fijar reglas básicas de participación y contribución.
- Planificar cada etapa del trabajo grupal.
- Explicar cuidadosamente cómo funcionarán los grupos o la discusión entre pares y cómo se calificará.
- Ayudar a desarrollar las habilidades que necesitarán para tener éxito, ello al aplicar ejercicios de formación de equipos o introducir técnicas de autorreflexión.
- Asumir responsabilidades (cada miembro del equipo).
- Incorporar autoevaluación y evaluación entre pares para que los miembros del grupo consideren sus propias contribuciones y las de los demás.



