Estrategias
Las
estrategias son un conjunto de procedimientos o procesos mentales empleados por
una persona en una situación particular de aprendizaje para facilitar la
adquisición, recuperación y uso del conocimiento (Derry y Murphy, 1986).
Las
estrategias proporcionan motivación, información y orientación para el logro de
objetivos, las estrategias de enseñanza son diseñadas y propuestas por el
agente educativo y las estrategias de aprendizaje son utilizadas por el propio
estudiante.
Desarrollo de competencias
Las competencias se refieren a “la capacidad del alumno para integrar y movilizar conocimientos, habilidades valores, actitudes y principios para resolver tareas complejas en diversos contextos, de manera eficaz y responsable” (Marco Conceptual, 2010: 4). Se desarrollan atendiendo a las demandas del contexto para generar un producto o servicio específico. Se denominan «competencias genéricas» cuando caracterizan el desempeño del egresado de cualquier licenciatura, mientras que las «específicas» definen el quehacer de una profesión determinada.
Planeación por competencias
La planeación o planificación didáctica, a partir del enfoque por competencias, es una actividad que conlleva un proceso a través del cual se trazan metas a corto y largo plazo. Explicado de manera breve, al momento de planear se debe estar inspirado por un proyecto político promovido desde el sistema educativo nacional que surge de necesidades sociales. A su vez, es necesario su reflejo en un documento académico-administrativo elaborado por los diferentes actores, tomando en cuenta sus contextos particulares (Schmelkes et al., 2018). Asimismo, mediante dicho plan de trabajo, se pretende irradiar en sesiones de aprendizaje, de tal modo que se genere un impacto positivo al momento de formar estudiantes. Consecuentemente, surgen múltiples factores a meditar para la toma de decisiones, los cuales se discuten más adelante.
Desarrollo
Pasos
a seguir:
- Definir el tema, de qué sí y de qué no se va a tratar.
- Contextualizar el trabajo.
- Construir objetivos: qué lograr, comunicar o conocer.
- Qué tareas realizar para alcanzar los objetivos.
- Definir los recursos que se requieren y con los que se cuentan.
- Plan de trabajo: qué, cómo, quién, para cuando.
Es el momento en el que se han de aplicar los procedimientos de enseñanza y las estrategias de aprendizaje. Las actividades del desarrollo, consistirán en los procedimientos y las estrategias, siempre en función de los objetivos.
Sugerencias generales para el desarrollo, que deben adaptarse a cada caso:
Preparar antes cuidadosamente un guion que marque las etapas del desarrollo de la sesión.
- Procurar explicar la relación entre lo nuevo y
lo que se vio en clases anteriores. En la primera clase, tal vez convenga hacer
un examen diagnóstico para determinar si los estudiantes tienen los
conocimientos previos o si deben realizar un repaso.
- Aquí es el momento de desarrollar y adaptar
los procedimientos indicados en los distintos métodos de enseñanza y
estrategias de aprendizaje.
La
aplicación de lo aprendido siempre es importante, pero cobra más sentido en el
enfoque de competencias.
Se
pretende reforzar la comprensión de los temas y buscar la trasferencia de lo
aprendido a distintos casos o situaciones. Para desarrollar actividades que
conduzcan a una aplicación de lo aprendido se sugiere:
- Solicitar a los alumnos que inventen un ejemplo o contraejemplo mediante el cual demuestren su comprensión del tema.
Pedir que examinen algún hecho o situación real empleando los conceptos o utilizando las técnicas y los procedimientos vistos en la clase.
- Si el tema se presta, procurar que los estudiantes hagan ejercicios y resuelvan problemas o casos.
Evaluación de las estrategias por competencias
El
enfoque de competencias implica que en los objetivos específicos están
contempladas ya las competencias que se pretende desarrollar de modo que no es
conveniente evaluar los objetivos por un lado y las competencias por otro, para
ser congruentes entre lo que se evalúa y los objetivos. Además, el conjunto de los
objetivos específicos debe apuntar al logro de los objetivos generales.
En el
enfoque de competencias, se recomienda integrar el proceso de evaluación a las
actividades de aprendizaje2, partiendo de la base de que éstas han de elegirse
en la planeación del curso y de las sesiones justamente por su posibilidad de
permitir el desarrollo de determinadas competencias. Las actividades cotidianas
de la clase se pueden transformar en actividades para la evaluación del
desempeño, estipulando previamente criterios para evaluar y calificar.
Por
ejemplo, si se tiene contemplada la realización de un debate para desarrollar
las competencias de argumentación y de comunicación oral, entonces ese mismo
debate será la técnica a través de la cual se obtenga la información sobre los
desempeños de los estudiantes en estos dos aspectos. Es necesario recordar que
para que el estudiante desarrolle las competencias genéricas y profesionales
necesita aprender un conjunto de conocimientos conceptuales, (hechos, datos,
conceptos, teorías, principios); de habilidades y de actitudes. Todos estos
elementos deberán ser evaluados y hay técnicas más apropiadas para unos que
para otros, si bien no hay una regla determinante al respecto.
Podemos
evaluar los conocimientos (hechos, datos, conceptos, teorías) por medio de
exámenes, los cuales pueden ser de distinto tipo: exámenes objetivos con preguntas
cerradas, exámenes con preguntas abiertas, exámenes con problemas o preguntas
que requieran que el alumno fundamente o argumente su respuesta; incluso, puede
haber exámenes a libro abierto o para resolver en casa. Es importante reconocer
que la preparación de un examen para evaluar conocimientos les ayuda a los
alumnos a integrar y relacionar los conceptos estudiados previamente entre sí.
Los exámenes pueden evaluar no sólo conocimientos, sino también cierto tipo de
habilidades, tales como la capacidad de resolver problemas matemáticos.
Las
técnicas e instrumentos más adecuadas para la evaluación de ciertos desempeños
son: elaboración de proyectos, participación en debates, redacción de ensayos,
portafolios de obras creativas, entrevistas y prácticas profesionales tales
como la extracción de una muela o la redacción de una demanda legal, entre
otros. Todos ellos deben ir acompañados de una guía de observación que describa
lo que se espera de los estudiantes en cada aspecto específico del desempeño.
Estas guías pueden ser listas de cotejo, escalas o rúbricas.
Lo mejor
es elegir una combinación de técnicas e instrumentos para evitar que algún
estudiante salga mejor o peor evaluado debido a su mayor o menor afinidad mayor
con una técnica, más que por su aprendizaje real.
Para ampliar tu conocimiento, te invito a visualizar el siguiente video sobre la planeación por competencias:
CONCLUSIONES
La evaluación es una actividad continua del mismo proceso educativo. Desde el momento en que el alumno ingresa a la escuela, durante su estancia y al final de la jornada escolar, proporciona información de su propio sistema de enseñanza en la casa, así como el de la escuela, y en conjunto, ambos contribuyen a mejorar el propio proceso evaluativo ya que brindan oportunidades formativas para que, con la información recabada por diferentes métodos, generen conexiones que contribuyan a fortalecer la calidad de su formación, en este caso, el alumno junto con el maestro, generan de forma explícita métodos de evaluación más congruentes dentro del aula, fortaleciendo así, la educación y las mismas prácticas docentes. Partiendo de este contexto surge la interrogante acerca de que evaluar y como evaluar, entendiéndose la diferencia entre, valorar y apoyar el aprendizaje que reciben los alumnos.
REFERENCIAS
Schmelkes,
S., Galas, C., Hamilton, E. M., Chicharro, M. P. y Hamilton, J. (2018). Autoevaluación y autonomía escolar: Principios y herramientas para la
gestión. Fondo editorial Instituto Nacional para la
Evaluación de la Educación. p, 120.


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